Lorenzo no es muy fan de la TV. Lo que le gusta de verdad es ver vídeos de sus hazañas previamente grabadas por cualquier familiar y recetas de cocina. Así es Lorenzo. Pero si hace una excepción a sus dos años es para ver a Peppa Pig, que lo tiene cautivado.

Y es que a Peppa, a diferencia de lo que ocurre con La Patrulla Canina, le pasan cosas que se puede llegar a creer. Aquí no hay infografías sospechosamente perfectas ni héroes o heroínas. Bromeamos en casa sobre qué hará Peppa en el siguiente capítulo ya que solemos encontrar relación a todo lo que hace con nuestro propio día a día.  No llevamos vistos demasiados capítulos, pero de todas las cosillas que ha ido haciendo Peppa, Lorenzo encuentra fácilmente su reflejo: el cumpleaños de Peppa, el cumpleaños de mamá, ir a la guardería, montar un mercadillo, descubrir el arcoiris…

Familia Peppa Pig en el charco de barro

Aún no hemos acabado retozando en el barro, pero pronto se andará. ¡Si hasta preparan sus tortitas como hacemos en casa y han hecho una cápsula del tiempo al más puro estilo de MyRetrobox! El caso es que estos dibujos han sido los únicos que le han motivado de verdad y de los que entiende sus argumentos. Y esto nos resulta útil para reforzar ciertas ideas de cosas que acaba de descubrir o está a punto de hacerlo.

 

El estilo de los dibujos no es gran cosa y tira para atrás a muchos adultos con los que he hablado, pero precisamente creo que ese tipo de dibujo que parece hecho por un niño es más fácil de entender y de asimilar. Al fin y al cabo es un estilo de dibujo que podrían emplear ellos a sus 2 o 3 años de edad.

Peppa es un poquito repelente y su padre… también

Sí, no hay cosa que no haga «a la perfección» la buena de Peppa. Desde bailar a soplar para lanzar burbujas de jabón. Y claro, su hermano George no da una. El pobre, que aún no sabe hablar es su conejillo de indias, ese al que meten en un carrito para que haga de bebé mientras Peppa y sus amigas juegan a ser mamás. Y se ajusta muy bien a la realidad.

De alguien tenía que sacar Peppa ese carácter y no es otro que de su Papá Pig. Este papá también es un sabioncillo que tan pronto te da instrucciones sobre cómo voltear unas tortitas como te asegura que no hay nadie mejor que él para colgar un cuadro. ¿Y sabéis qué? En esta casa ya nos hemos separado algo de esa realidad. Nosotros somos más de pedir a nuestros respectivos padres que nos hagan los agujeros en la pared o nos cambien un enchufe. Algo lamentables quizás, pero cuando has dejado la pared de un piso como un colador, prefieres que unas manos expertas (expertas de verdad, no como Papa Pig), ejecuten los trabajos delicados.

Papá Pig cuelga un cuadro

Y Peppa también tiene a sus abuelos, con los que se lo pasa genial navegando por el lago o buscando estrellas en el cielo. En fin, ¡que le estoy cogiendo mucho cariño a esta familia! Y una cosa os voy a decir: hace años (sin hijo) cuando me planteaba estas situaciones pensaba que serían mucho peor. Y ahora soy yo quien se pica cuando Lorenzo manda poner el episodio de las tortitas a mitad y no he podido ver si en la guardería de Peppa han conseguido arreglar la gotera o no.

Papá Pig vuelca la tortita

Mientras, en Bahía Aventura siguen a su rollo, corriendo al centro de mando cada vez que un habitante de la isla tiene un percance (desde embarrar con el coche a recibir la visita de un alien). Yo soy más de Peppa, pero pronto tantearé «Érase una vez… la vida«, y como Lorenzo se enganche, no me pienso despegar de la televisión 🙂

¿Cuáles son los dibujos de referencia en vuestra casa? ¿Y cuáles no podéis ver y aún así estáis condenados? Antes de que me lo digáis, otro día hablaremos de canciones, sí…