El primer viaje largo que hicimos con nuestro hijo fue a la región de Provenza (Francia), en agosto de 2018, cuando Lorenzo tenía 5 meses y medio. Te contamos cómo fue nuestra experiencia de viajar a Provenza con un bebé y si nos resultó un destino adecuado al que ir con él.

Provenza como destino al que viajar con bebés y niños

Como explicaba en la introducción, cuando hicimos este viaje Lorenzo tenía solo 5 meses y medio. Al ser tan chiquitín, no puedo hablar en post de si Provenza es un destino adecuado para el disfrute de los niños porque, claro está, con 5 meses se enteraba poco o nada de los lugares que visitábamos. Por ello, me he enfocado en contar lo que visitamos así como las comodidades e incomodidades que apreciamos sobre viajar a Provenza con un bebé.

No obstante, haciendo este viaje me fue imposible no pensar en el futuro, cuando él ya se entere de los viajes y comience a disfrutarlos. En ese sentido, me pareció que Provenza sí es un buen destino al que viajar con niños. Por sus castillos y ciudades amuralladas, creo que es una zona en la que los niños pueden jugar, imaginar y aprender mucho. También por la combinación perfecta que ofrece entre naturaleza, historia y posibilidades de ocio en familia.

Acueducto de Pont du Gard

El viaje hasta Provenza

Cuando organizamos el viaje Lorenzo solo tenía un par de meses de vida por lo que teníamos poca experiencia viajando con él. Inicialmente, decidimos hacerlo en coche y partirlo en dos etapas, durmiendo en Carcassonne, para visitarlo también. Salíamos desde Zaragoza, por lo que esto nos dejaba una etapa de 6 horas de coche (más paradas) y otra de dos horas y media. Un par de viajes previos nos hicieron darnos cuenta de que seis horas de viaje en coche con él no iban a ser una buena idea.

Por esto, unas semanas antes hicimos una modificación en nuestros planes y cogimos un AVE hasta Figueras. Allí mis padres nos recogieron en coche para continuar hasta Carcassone. ¡La decisión fue todo un acierto! El viaje en AVE fue un éxito, nos ahorramos mucho rato de coche y nervios con sus largas paradas y montamos a Lorenzo en el coche “fresquito” para apenas 2 horas de viaje.

Es posible realizar el trayecto completo en tren, puesto que llega hasta Aix-en-Povence. También podríamos habernos acercado un poco más a Carcassonne en tren, pero la diferencia de precio era abismal. Así que creemos que la opción elegida de la combinación tren – coche fue óptima.

Viajar en tren a Provenza con un bebé

El alojamiento en Provenza

Cuando reservamos el alojamiento, pensamos que nos resultaría más cómodo viajar a Provenza con un bebé alojándonos en un apartamento que en un hotel. ¡Otra decisión acertada! Teníamos previsto combinar visitas a distintos lugares con descansar. Una habitación de hotel se nos habría quedado pequeña para los ratos de descanso, y con el bebé creo que se nos habrían caído las paredes encima.

Finalmente, reservamos a través de Booking una casita preciosa en Eyragues, cerca de Saint-Remy de Provence. En la planta baja tenía una zona común bastante amplia, con comedor, salón y cocina con barra americana. Desde ella se podía acceder a un jardín con piscina. Y en la parte superior estaba la zona de noche, con tres dormitorios y dos baños.

Estuvimos realmente cómodos; con mucho espacio en la habitación para la cuna de viaje y al mismo tiempo con otra zona diferenciada en la que descansar por las tardes. Ni qué decir tiene que tener piscina fue un lujazo, especialmente para las tardes de calor. Realmente recomiendo alojarse en un apartamento de este tipo en caso de viajar a Provenza con un bebé.

Lugares a visitar en Provenza

Lo que me gustó de Provenza fue que puedes establecer un campamento base y desde ahí visitar lugares muy diferentes cada día. Desde nuestro alojamiento, teníamos entre 15 y 50 minutos de coche muchos pueblos y lugares que visitar. Así, cada día hacíamos una visita, que se prolongaba hasta después de comer, y luego regresábamos a casa para pasar la tarde descansando (o intentándolo, que con un bebé no es fácil…) Estos fueron los distintos lugares que visitamos:

Ciudades

Aviñón: Es una de las ciudades más pobladas de Provenza. En ella destacan el Palacio de los Papas y la plaza del mismo nombre, las murallas y el Pont d’Avignon. Hicimos la visita al interior del Palacio y nos sorprendió lo bien preparada que estaba para ir con niños, nos dieron incluso una tablet a cada uno con explicaciones, juegos… A Lorenzo lo pusimos en nuestra mochila portabebés Manduca para poder hacer la visita y nos guardaron el carrito. En caso de no llevar mochila, tenían algunas disponibles para prestarte.

Arles: La ciudad tiene un bonito casco histórico en el que se conservan algunos de sus monumentos romanos. Declarados Patrimonio de la Humanidad, destacan: Las arenas (anfiteatro romano), el teatro antiguo (teatro romano), los criptopórticos, el foro romano y las termas de Constantino.

Nimes: Es conocida por sus restos de la época romana y lo bien que se conservan. Entre ellos destacan la Maison Carrée (antiguo templo romano) y la la Arena de Nimes. También nos gustó visitar la Carré d’Art, diseñada por Norman Foster.

Viajar a Provenza con un bebé

Palacio de los Papas (Aviñón) y Carrières de Lumières

Pueblos típicos

Les Baux de Provence: Un pueblo con una fortaleza medieval situados en lo alto de una colina, en un paisaje abrupto. Está muy bien conservado y muy animado con tiendas, restaurantes… Eso sí, está lleno de cuestas y callecitas, por lo que es imprescindible llevar una mochila portabebés para visitarlo bien. En general la mochila portabebés fue para nosotros un imprescindible en caso de viajar a Provenza con un bebé.

Carrières de Lumières: Situada junto a Les Baux, es una antigua cantera de piedra caliza reconvertida en sala de exposiciones. El lugar merece la pena ya de por sí, pero además en su interior se proyecta un espectáculo multimedia en sus paredes, techos y suelo, sincronizado con la música. Cuando lo visitamos nosotros había una exhibición sobre “Picasso y los maestros españoles”. ¡Nos encantó! A nosotros nos pareció muy original, pero nuestro bebé… ¡estaba totalmente alucinado! Tantas luces y tanta música hicieron que pasara los 40 minutos que dura el espectáculo mirando a todas partes muy sorprendido. Como punto negativo, conseguir aparcamiento fue una auténtica locura.

Gordes: Es un pueblecito de casas de piedra y calles estrechas y adoquinadas situado en una colina. ¡Muy pintoresco! Cerquita está la Abadía de Sénanque. Aunque no pudimos visitarla por dentro, por estar cerrada cuando fuimos, por fuera es muy bonita. Y había algunas lavandas con las que hacerse fotos típicas de la Provenza.

Saint-Remy de Provence: Es uno de los pueblos más conocidos y animados de Provenza. Tiene muchas calles típicas llenas de tiendas y restaurantes y también se celebran en ella varios mercadillos. En sus tiendas se pueden comprar algunos de los productos más típicos de la región: jabón de Marsella, lavanda, cerámica, perfumes…

Roussillon en Provenza y campos de lavanda

Roussillon

Monumentos y naturaleza

Pont du Gard: Es un acueducto romano en muy buen estado de conservación. Nos llamó la atención lo bien montado que lo tienen para visitarlo. Un enorme edificio de entrada, playa fluvial, visitas guiadas… Y camino asfaltado hasta los pies del acueducto, por lo que se puede realizar toda la visita con el carrito del bebé. Es uno de los lugares más preparados para viajar a Provenza con un bebé.

Parque Natural de la Camarga: Visitar este parque natural requiere al menos un día entero. Situado a orillas del mediterráneo, en el delta del Ródano, es admirado por su gran variedad de paisajes y fauna. Nosotros visitamos los pueblos de Aigues-Mortes, Saintes Maries de la Mer y el Parque Ornitológico del Pont de Gau, en el que pudimos ver cientos de flamencos. Este último sitio está muy preparado para ir con el carrito del bebé, ¡pero pasamos muchísimo calor!

Sentier des Ocres: Es un sendero en el que se pueden apreciar 17 matices del color ocre diferentes. Nos pareció un recorrido precioso y muy sencillo de realizar. Está muy bien señalizado, es fácil de recorrer, tiene bastante sombra y con la mochila portabebés se puede realizar con el bebé sin ningún problema. Eso sí, si vais en verano recomendamos realizar el sendero a primera hora de la mañana.

Mines de Bruoux: Es un recorrido guiado de 40 minutos dentro de una antigua mina de ocre. Nos gustó y nos pareció interesante, pero hacía mucho frío en su interior (10ºC) y teníamos que llevar casco porque a veces los pájaros tiran piedrecitas. Intentaron ponerle el casco al bebé estando tumbado en el carrito, lo que fue imposible y nos generó cierta tensión. En caso de haber sabido antes cómo era, uno de nosotros se habría quedado fuera con él.

Recorrer el Sentier des Ocres con un bebé

Sentier des Ocres

Visitas pendientes

Nos quedaron por visitar algunos lugares más alejados, como Marsella, las playas, Cannes, Niza, Saint Tropez, el parque du Vernon… Sin embargo decidimos quedarnos a un radio de una hora desde el apartamento y con esto tuvimos más que suficiente. No queríamos pegarnos demasiada paliza de coche con el bebé. Aún así, todos los días visitamos algún sitio diferente y nos gustó mucho. Viajar a Provenza con un bebé tiene muchas posibilidades de lugares que visitar si te lo quieres tomar con calma como nosotros. Aunque se queden algunos lugares por ver, ¡ya habrá oportunidad de regresar!

Mapa de viaje a Provenza con bebé

Viajar a Provenza con un bebé

¿Está preparado Provenza para viajar con un bebé?

En general es una zona bien preparada para ir con bebé. No encontramos ningún problema, más allá de que algunos pueblos o monumentos debían ser visitados con la mochila portabebés en lugar de con el carrito.

Los trabajadores en restaurantes eran siempre muy amables con nosotros para conseguirnos una mesa en la que pudiera estar Lorenzo en el carrito o bien para ofrecernos una trona. Al estar en los 6 primeros meses de lactancia exclusiva, todavía no teníamos que ir pidiendo que nos calentaran potitos, pero no creo que  hubiera habido ningún problema. Tampoco tuve ningún problema con la lactancia “en público”.

Visitar Provenza con un bebé y lactancia

Lo que sí echamos a faltar fueron cambiadores para bebés. Muchos restaurantes tenían baños enormes en los que hubieran cabido cambiadores, sin embargo apenas tenían. Un tema cultural, ¡supongo! Nos tocó cambiar a nuestro bebé en lugares de lo más variopintos, desde bancos en la calle hasta alféizares de ventanas en planta baja.

En resumen, considero que Provenza es un buen destino al que viajar con un bebé. Ofrece una combinación muy completa para visitar distintos lugares al tiempo que poder descansar. Los lugares están bien preparados para acudir con un bebé y es una cultura muy similar a la nuestra. Además, hay muchos lugares interesantes en un radio pequeño, por lo que se puede hacer mucho turismo sin que sea mucha paliza de coche para el bebé.

Si próximamente vais a viajar a Provenza con un bebé (o sin él) y os podemos ayudar en algo, ¡no dejéis de preguntarnos!